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El ozono, científicamente hablando, es un compuesto
inestable formado por tres átomos de oxígeno.
Su función es filtrar el paso de una pequeña
parte de la nociva radiación ultravioleta (UV-B),
proveniente del sol.
Sobre la superficie de la tierra, en la estratosfera,
se encuentra ubicada una capa formada por este compuesto.
Se dice que es única de la Tierra. Ella protege
a los seres vivos de grandes daños que pueden
ir desde inflamación en la piel, conjuntivitis,
hasta el deterioro del sistema de defensas y el cáncer;
además, puede afectar el normal crecimiento de
las plantas, entre otros desequilibrios en la naturaleza.
Sin su presencia, la luz ultravioleta acabaría
con toda la vida terrestre.
Se ha demostrado que el agujero en la capa de ozono
tiene estrecha relación con el uso de un componente
químico hecho por el hombre, presente en diversos
productos de venta comercial como lo son los aerosoles,
pinturas, etc. Este componente es el clorofluorocarbono
(CFCs). Asimismo, se conocen los hidroclorofluorocarbonos
(HCFC), sustitutos de los anteriores, que se utilizan
principalmente como agentes espumantes y refrigerantes
y que son menos dañinos. Los halones, que contienen
bromo también son enemigos del ozono.
Existe un tratado internacional: el Protocolo de Montreal
de 1987, que compromete a los países del mundo
a eliminar la producción y uso de sustancias
nocivas para la capa de ozono. Podrían ser necesarios
20 años antes de que los niveles de ozono mejoren
considerablemente y no sería sino hasta el 2050
en que se pueda
tener una recuperación completa.
Cómo afecta la radiación
UV-B a las personas
Promueve e inicia
el cáncer de piel maligno y no maligno.
Daña el sistema
inmunológico, por lo que las personas se vuelven
vulnerables a la acción de bacterias y virus.
Provoca daño
a los ojos, incluyendo cataratas.
Hace más
severas las quemaduras del sol y provoca el envejecimiento
de la piel.
Aumenta el riesgo
de dermatitis alérgica y tóxica.
Activa ciertas enfermedades
por bacterias y virus.
Reduce el rendimiento
de las cosechas.
Reduce el rendimiento
de la industria pesquera.
Produce daños
a materiales y equipamiento que se encuentre al aire
libre.
¿Cómo
colaborar?
No compres productos
empacados en unicel. Evita los embalajes
innecesarios o utiliza en ellos papel o cartón.
Evita los correctores
líquidos "liquid paper", con tricloroetano.
Sustituye los extintores
que posean gas halón por otros a base de agua,
nitrógeno, gas carbónico o argón.
Evita comprar equipos
de aire acondicionado.
Evita el uso de
productos que contengan o que hayan sido fabricados
con CFC o HCFC, metil-cloroformo (tricloroetano), tetracloruro
de carbono, halón, bromuro de metilo.
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Evita el uso de aerosoles que no posean
el sello que garantice la protección de la capa
de ozono.
Arregla las filtraciones en refrigeradores
y sistemas de aire climatizado.
Mantén tu
automóvil en buen estado (revisa los escapes).
Evita que no se
rebose la gasolina al llenar el tanque.
Asegúrate
de que solventes y químicos estén bien
sellados, evitando de esta manera que se evaporen químicos
volátiles a la atmósfera.
Datos resaltantes
El agujero de la
capa de ozono fue descubierto en 1972.
El agujero más
grande se registró en 1998, alcanzando unos 12
millones de kilómetros cuadrados, a causa de
fuertes vientos en el polo sur.
El 8 de septiembre
de 2000, la NASA comunicó que el agujero tenía
una extensión de 28,3 millones de kilómetros
cuadrados, superficie tres veces mayor que la del territorio
continental de los Estados Unidos.
El 16 de septiembre
se celebra el Día Internacional de la Preservación
de la Capa de Ozono.
--ENLACES--
Agujero
de ozono sobre Latinoamérica
Secretaría de Desarrollo Sustentable y Política
Ambiental
Greenpeace
GOME
- Global Ozone Monitoring Experiment
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