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El término disc jockey se empezó a utilizar a mediados
de la década del 40 para referirse a quienes conducían
los programa de música, la base económica de muchas
estaciones de radio en los Estados Unidos después de la Segunda
Guerra Mundial.
Pero, el Dj o pinchadisco surge como el líder que guía
por diferentes géneros musicales a un grupo de personas que
tiene un voto en común: bailar y pasarla bien.
Estos nuevos géneros son melodiosas mezclas de ritmos electrónicos
denominados trance, house, garage, etc, mezclados de forma magistral
para inducir a los frenéticos seguidores por diversos niveles
del entusiasmo, puntos bajos, picos, entre otros.
Para lograr esos estados alterados, el Dj utiliza como armas: mezcladores,
amplificadores, platos y discos (pasta o cd) para crear efectos
sobre la música y actuar en su terreno favorito: clubes o
discotecas y fiestas raves.
Estas últimas víctimas de una cacería de brujas.
Pero el concepto es más sencillo de lo que parece. Un rave
es una rumba donde todo (música, iluminación, etc.)
está concebido para animar a los presentes, quienes se dejan
guiar por el Dj.
La música y el ambiente, tal como dicen algunos expertos
en psicología, puede inducir a estados alterados de consciencia,
que no implican necesariamente drogas.
Aunque no es necesario ir a un rave para consumir estupefacientes
y no todo lo que parece es rave.
De todas formas, el Dj se ha convertido en un icono importante de
esta década, personaje obligado en la música, creador
de originales ritmos y hasta superstar.
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